Los gastos extraordinarios son aquellos que no están incluidos en la pensión de alimentos, fijándose  normalmente el pago de los mismos al 50%. No obstante, suelen ser objeto de enfrentamiento entre las partes ya que en la sentencia no se suelen fijar los conceptos que incluye.

Para delimitar su concepto podríamos usar muchas sentencias, pero lo hacemos con la reciente sentencia del Juzgado de 1.ª Instancia Gijón, n.º 8, de 22 de junio de 2010:

“… El concepto de gasto extraordinario, por su propia naturaleza es indeterminado, inespecífico y su cuantía ilíquida, necesitando predeterminación y objetivación en cada momento y caso; lo que presupone para exigir su pago, y en su caso poder presentar demanda ejecutiva, que los cónyuges actúen sobre una base de transparencia y de mutuo acuerdo; solicitando si este no es posible la correspondiente autorización judicial, salvo casos de urgencia.

Por lo tanto para ser calificado de gastos extraordinario debe ser

  • Necesario.- En contraposición a lo superfluos o secundario, de lo que evidentemente, puede prescindirse, sin menoscabo para el alimentista.
  •  No tener una periodicidad prefijada.
  • Ser imprevisibles en cuanto dimanantes de sucesos de difícil o imposible previsión apriorística.
  • Ser acordes y asumibles por el caudal del alimentante.

La contribución a dichos gastos, por cada progenitor, debe ser acorde a la proporción que guarden entre si los ingresos y disponibilidad económica de cada uno de ellos. Y a falta de concreción, dicha contribución será al 50 %. …”

No se podrán reclamar en ejecución los gastos extraordinarios realizados sin consentimiento del otro progenitor o en su defecto autorización judicial.